Larry Fink es un judío con una fortuna personal de 1.200.000.000$. Sin embargo, en su caso no es su fortuna personal lo que lo hace importante, si no su control de BlackRock; una compañía de manejo de activos que controla 11.500.000.000.000$ en activos. O sea, una de las empresas más poderosas del mundo.
Aunque en teoría es un demócrata, tiene una gran influencia sobre Donald Trump. Trump llama a Fink a menudo para pedirle asesoramiento sobre política económica. Una de esas llamadas fue clave para que BlackRock pudiera invertir 22.000.000.000$ en el Canal de Panamá. BlackRock también compró 2.184.153 acciones de Trump Media, la empresa propietaria de Truth Social, la red social de Donald Trump, que ahora tienen un valor de 48.051.000$. Fink es miembro del Foro Económico Mundial y está a favor de la reducción de población, la robotización y el calentón global. En 2024 Fink tuvo un achaque de sinceridad cuando dijo que daba igual si ganaba Trump o Harris. Y es que Fink ha tenido con los gobiernos demócratas tanta o más influencia como la que tiene sobre Trump.

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